¡Hola tú que me lees! Mi nombre es Nadia, tengo 36 años y soy hija de Dios desde hace más de 10 años cuando acepté a Cristo en mi vida y me bautice. Quiero contarte mi testimonio acerca de cómo logré vencer la ansiedad y la depresión.
Para empezar, sé que te preguntaras como es que una hija de Dios termina envuelta en algo tan peligroso como es la ansiedad y la depresión. Yo particularmente investigué acerca de estas dos enfermedades que actualmente está afectando la sociedad en general, es decir mujeres, hombres, jóvenes y niños.
La ciencia lo cataloga como una enfermedad en el área mental, pero yo como hija de Dios les digo que es unas de las armas que está utilizando las tinieblas para destruir incluso el pueblo de Cristo.
La primera vez que enfrenté esta batalla fue al cumplir 4 meses de haber tenido a mi primer y único bebe, les puedo asegurar que jamás en mi vida había experimentado algo tan duro. No tenía ni idea de que se trataba eso y no quería aceptarlo porque nunca lo había vivido.
Sientes como si estuvieras en un callejón sin salida, como en un cuarto oscuro donde te llenas de miedo, te frustras, y pierdes el interés de todo, incluso de tu vida normal diaria, te sientes cansada, y agotada.
Aunque a mí los médicos me decían que era normal sentirme así porque estaba atravesando mi etapa de ser mamá por primera vez y que cada 1 de 10 mujeres podían experimentar depresión postparto, yo sabía en el fondo que necesitaba ayuda, y sabía que ellos no podían ayudarme de la manera que yo sentía que necesitaba.
Así iban pasando los meses y mi cuerpo empezó a somatizar esa ansiedad y depresión por la que estaba pasando hasta tal punto que no quería comer, bajé de peso aceleradamente y lo peor era que yo ya sentía que no podía atender a mi bebé como se debía, me sentía sin fuerzas y no tenía cabeza para nada.
Ahora que puedo contarles esto, ahora que puedo hablar del tema sin tener temor, ahora que tengo la luz de Cristo para compartirlo, quiero decirte que tú eres responsable de cuantas ventanas y puertas abres al enemigo con tú conducta y con tú desobediencia, esto te lleva a pasar por cosas terribles y el único que puede sacarte de allí es Dios y gracias a la misericordia de El puedo compartir contigo mi testimonio.
Siendo cristiana andaba débil en la oración, tomaba decisiones sin tener en cuenta a Dios, andaba bien distante de Dios, no tenía una comunión con El cómo debe ser, era una cristiana chambona por así decirlo de alguna manera.
Conocí a un hombre (progenitor de mi hijo) y me fui de cabeza en una relación sin fundamento y así le abrí puertas y ventanas al mismo enemigo para que me azotara, para que me hiciera creer que mis sueños no iban a cumplirse, que yo no valía nada, que ya todo estaba perdido, el papá de mi hijo no quiso responder por él, nos dió la espalda totalmente y eso hizo que yo siendo una hija de Dios cayera tan bajo.
Gracias a mi Padre, mi hermoso Padre, que tuvo compasión de mí. Yo estaba desesperada por salir de eso, no quería sentirme más a así, pensaba en mi hijo y me decía a mí misma «mi bebe me necesita», Alejandro necesita una mamá sabia, una mamá sana, porque él me tenía solo a mí.
Recibí apoyo de mi familia y de muchas personas y el Señor empezó a levantarme poco a poco, a mostrarme esas áreas donde debía sanar, y empecé a retomar mi vida de oración y les puedo asegurar que Dios me sanó, me devolvió la alegría de mi salvación y aunque muchas bocas se atraviesen en tu camino para decirte que no lo vas a lograr, yo si te puedo dar testimonio que cuando pones a Dios en el primer lugar de tu vida jamás te va a defraudar.
Él siempre va a estar a tu lado para sostenerte porque vamos a pasar por desiertos, por circunstancias que solo podremos enfrentar sostenidos de su mano.
Dios es capaz de resucitar tus sueños, de devolverte todo lo que el enemigo te robó, descansa en la paz que solo Él puede darte.
Nadia Rios
A continuación voy a dejarte algunas citas bíblicas que Dios me regaló cuando atravesaba por ese valle:
- Salmos 139:1-18
- 1 Pedro 5: 8-9
- Salmos 34
Él es quien formó el corazón de todos y quien conoce a fondo todas sus acciones.
Salmos 33:15
Aun si voy por valles tenebrosos, no temeré ningún mal porque tú estás a mi lado; tu vara y tu cayado me reconfortan.
Salmos 23:4
Sé fiel en las pequeñas cosas, y Dios te confiará más cosas a medida que madures y crezcas en tu fe.
Nadia Rios
Dios te bendiga, con amor
Nadia Rios










Gracias por leer este articulo, dejanos un comentario!